ITALIANO para los niños EXTRANJEROS

¿Es posible enseñar italiano a un niño extranjero… en casa?

Quieren enseñar italiano como lengua extranjera a sus hijos o nietos en el extranjero. ¿Cómo hacerlo?

Seguramente un tipo de enseñanza más ‘seria’ puede proporcionarle a su pequeño unas buenas bases. Por lo tanto, si pueden, elegir un profesor privado competente o un curso con otros niños es definitivamente una buena opción. El niño sabrá que ‘debe’ prestar atención durante esos 30 o 60 minutos y seguramente terminará aprendiendo algo.

¡Pero ese tiempo ‘oficial’ no es suficiente! Depende de ustedes, entonces, integrar esas lecciones con actividades en casa, para realizar en la vida cotidiana. Advertencia: prepárense con mucha paciencia. ¡La necesitarán!

Aprovechad todos los espacios, usad objetos de uso diario para así ayudar a que el pequeño se acostumbre a este nuevo idioma y pueda sumergirse de lleno en él. Por ejemplo, estando en casa, podéis tomar un objeto cualquiera y decir su nombre: si se trata de una manzana, decir «MELA» y esperar a que el niño repita la palabra.

Este proceso puede hacerse con otros alimentos en casa, artículos de vestir, o sus juguetes… No debéis limitarlo a casa, esto mismo puede hacerse en el parque o en el supermercado. Será más fácil para el niño aprender y recordar los nombres de los objetos al verse en su contexto habitual.

Nadie aprende una palabra en cuanto se la dicen. Qué bonito sería, ¿verdad? De la misma forma que los adultos necesitamos repetición, los pequeños también la necesitan.

No creáis que aprenderán una palabra con solo oírla y repetirla una vez, habrá que repetirla día tras día. No se aprende una palabra al escucharla por primera vez. Así, al escucharla hasta el cansancio, la aprenderá.

Al inicio del proceso, es probable que el niño, que apenas está aprendiendo los nombres de las cosas en su lengua materna, no entienda por qué debe aprenderlas además en otra lengua. Aquí el riesgo yace en que sigan llamando las cosas en su lengua materna.

Para remediar esta situación, puede condensarse el aprendizaje del italiano en 10, 15 o 20 minutos al día. De esta manera, el niño entenderá que ese es el tiempo designado al uso único del italiano.
Puede hacerse, por ejemplo, en el viaje en coche a la escuela. O a la hora de la cena. O a la hora de la merienda. «Ok adesso si parla in italiano. Pronti? Via! Chi sa come si chiama questo oggetto»? [«Ok, ahora hablaremos en italiano. ¿Listos? ¡A por ello! ¿Quién sabe cómo se dice este objeto en italiano?»].

Obviamente, debéis aseguraros de hablar exclusivamente en italiano en esos minutos, interactuando con ellos solo en italiano. Si os responden usando su lengua materna, debéis fingir que no estáis entendiendo lo que dicen y por ello no poder ayudarles.

Por ejemplo, si quieren leche, pero os pide «milk» (o la palabra correspondiente en su lengua materna), no podéis dársela hasta que no diga «leche». Y bueno… ¡Un mal necesario!

Otro buen método para ayudar al aprendizaje podría ser decidir aprender una palabra al día, todos los días a la misma hora. De ese modo, el niño esperará ese momento todo el día.

Y, por supuesto, también sería una buena oportunidad para repasar las palabras aprendidas hasta ese
momento. ¡Repetita iuvant! [¡Repetir ayuda!]

Esto se sabe: cuando te diviertes, aprendes. Por eso, los juegos y actividades interactivas son un excelente método para enseñar a vuestro pequeño el italiano como lengua extranjera.

Algunos ejemplos de juegos útiles son:
STREGA COMANDA COLORE [LA BRUJA ESCOGE EL COLOR]: como indica su nombre, se trata de un juego perfecto para aprender y repasar los colores. Se dice «Strega comanda color … (nombre del color)» y el pequeño debe correr a tocar el color dicho. Si lo atrapáis antes de que logre tocar el color, le tocará ahora el turno de ser la bruja. Claro, el juego se torna más divertido entre más participantes tenga.
COLPISCI LA MOSCA [GOLPEA A LA MOSCA]: escribir muchas palabras en italiano en trozos de papel (en teoría trozos con la forma de una mosca, pero no es obligatorio). Después, preguntar cómo se dice en italiano un objeto en específico. El niño debe golpear (con la mano u otro objeto) el papel/la mosca que lleva escrita esa palabra.
BANDIERA [BANDERA]: para este juego se necesitan al menos 2 juguetes y 3 participantes. Una persona ondea una bandera y las otras dos intentan agarrarla. Quien logre tomarla primero deberá responder a una pregunta en italiano. Si la respuesta es correcta, recibe un punto.
MIMO: cada jugador tiene una palabra secreta que debe representar con acciones (como un mimo) para que los otros la adivinen. Quien adivina, gana.

Los niños suelen aburrirse con rapidez. Por ello, para enseñarles, lo mejor sería variar continuamente los estímulos usando diferentes herramientas de aprendizaje. Si quiere ver dibujos animados, está muy bien, pero siempre en italiano.

¿Queréis que baile o cante un rato? Usar canciones italianas. Hay muchísimas canciones para niños, por ejemplo las de Zecchino d’Oro, una especie de Festival musical dirigido específicamente a los más pequeños.
¿Quiere usar una tablet? ¡Venga, todas las apps están en italiano!
Podéis también escoger cuentos en italiano para leerles en la noche antes de ir a dormir.

Podéis poner un cartelito sobre los objetos en casa con su correspondiente nombre en italiano, así los verá todo el tiempo. También podéis imprimir fotos o dibujos y escribir en italiano los nombres de las cosas que aparecen en ellas.

También podéis hacer actividades que involucren los 5 sentidos. Hacedle probar distintos sabores y dadle las palabras adecuadas para describirlos (una para cada uno: dulce, salado, amargo…). También podéis vendarle los ojos y dejar que intente adivinar el sabor correcto.
¡Podéis repetir este proceso con los otros sentidos!

Las palabras y frases deben ser sencillas y lo más directas posible para garantizar que el niño las entienda. Evitad los juegos de palabras y las frases complejas, solo confundirán.
Por último, quizá no debería decirlo, pero es importante: no os preocupéis si comete errores con la conjugación de los verbos o con la concordancia de género.

Con el tiempo, podréis explicarle el porqué. Primero hay que asegurarse de que aprehenda toda la información posible. ¡No podéis pretender que memorice enseguida las terminaciones!

Estos consejos son apenas un abrebocas para facilitar, y hacer más interesante, el estudio del italiano para los más pequeños. Si os ha gustado este artículo y queréis saber más del tema, dadle un vistazo a las expresiones de cuentos de hadas.

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