Métodos sencillos y rápidos para aprender CIENTOS de PALABRAS en un idioma extranjero

“Ayuda, aprendo palabras continuamente pero a los días las olvido. ¿Qué hago?” Siempre recibo correos de este estilo y os entiendo porque no es fácil recordar los significados de todas las palabras que vemos y buscamos en el diccionario. ¡Al contrario! Es más fácil recordar cómo usar el subjuntivo (congiuntivo) en italiano… ¡y esto dice mucho! Si os resulta difícil memorizar, seguid leyendo, ¡os voy a recomendar algunos trucos!

Los trucos para aprender más rápido

Hay algunos pequeños trucos para memorizar un gran número de palabras en poco tiempo. ¡Cuidado! Quiero deciros que estos trucos no hacen milagros, es decir, no aprenderéis 200 palabras en una noche, pero seguramente os serán de gran ayuda, sobre todo (¡y esto es fundamental!) si los aplicáis de forma constante. Dicho esto, vamos a ver cuáles son.

Las bases son importantes

Ni siquiera una persona nativa del idioma conoce todas y cada una de las palabras, ya que tampoco las utiliza todas en contextos cotidianos. Los conceptos que más se utilizan forman el conocido como «vocabulario base», que sería nuestra arma para comunicarnos sin miedo en las profundidades de una lengua. El vocabolario di base dell’italiano fue creado por Tullio De Mauro, un famoso lingüista italiano. Hoy en día cuenta con unos 7500 términos.

Si queréis saber cuáles son, podéis comprar el libro de Tullio De Mauro en Amazon. De lo contrario, también podéis elaborar vuestra propia lista de palabras comunes, las que usáis más en vuestra lengua, y traducirlas al italiano. Y después podéis aprenderos esa lista… ¡con las sugerencias que os voy a dar a continuación!

6 métodos para recordar mejor

1 – Grupos semánticos

Un buen método para aprender de forma rápida un gran número de palabras es estudiarlas por familias semánticas. Una familia semántica es un conjunto de palabras que derivan de una palabra de origen con la que comparten la misma raíz. De modo que si conocéis un término de origen, podéis aprender las otras relacionadas porque ya conocéis la raíz. Por ejemplo, si os sabéis la palabra “libro”, podéis empezar con ella, descubrir y aprender otras como “libreria”, “libraio”, “segnalibro”, “cartolibreria”, etc. Este mecanismo no se limita solo a los sustantivos, sino que también podéis descubrir verbos, adjetivos y adverbios. Cojamos la palabra “colore”: de ella podemos sacar otras como “colorare”, “colorificio”, “colorante”, “colorazione”, “colorato”, etc.

2 – Homonimia entre palabras

Cuando veáis palabras homónimas, no os asustéis e intentad sacarle ventaja. La idea de que una palabra pueda tener más de un significado nos pone en otro nivel de dificultad de un idioma, pero en realidad es algo de lo que se puede aprender aún más. Si estáis estudiando el léxico de la fruta y la verdura, por ejemplo, descubriréis que la palabra “pesca” se refiere tanto a la fruta (melocotón), como a la actividad de quien va a pescar peces.

¡Cuidado! Normalmente el italiano usa la estrategia de los acentos para distinguir los significados homónimos: pèsca (fruta), pésca (actividad). También en este caso, la mente lo es todo: no tenéis que pensar “Ay el italiano, con todas estas palabras iguales pero diferentes”, sino “¡Ah qué guay! Con una sola palabra puedo decir dos cosas diferentes. ¡Qué cómodo!”.

3 – Una ayuda de Internet

Una imagen vale más que mil palabras. Por eso, ¡aprovechadlas! Gracias a Internet tenemos la oportunidad de buscar millones de imágenes. Y estas también os pueden ayudar a aprender nuevas palabras, puesto que así aprovecháis la memoria visual, que es muy eficaz. Así que mi consejo es: cada vez que aprendáis una nueva palabra, escribidla en el buscador para ver las imágenes.

Acabaréis por hacer asociaciones entre palabras e imágenes y quizás podréis aprender otros significados de la misma palabra que aún no conocéis. Por ejemplo, uno de los símbolos italianos en el extranjero es la Vespa, la famosa moto de la Piaggio. Lo que puede que no sepáis es que “vespa” también es el nombre de un insecto en italiano, de modo que buscando la palabra no solo encontraréis fotos de motos, sino también del insecto, ¡y así aprenderéis los dos significados en un abrir y cerrar de ojos!

4 – Asociación de palabras

Otro método para recordar las palabas es asociarlas a las que son similares en otros idiomas, el vuestro u otros que sepáis. De hecho, muchos idiomas tienen características en común por lo que se refiere al léxico. Un ejemplo son las palabras que en italiano acaban en -zione: determinazione, collezione, superstizione, etc. Estas palabras, menos en algunos casos, tienen más o menos el mismo sonido en otras lenguas. Por ejemplo, “determinazione”, en inglés se convierte en determination, en español determinación, etc. Es lo mismo para las palabras médicas: antibiotico «antibiotic”, vaccino “vaccine”, sedativo: “sedative”, dermatologia: “dermatology” etc. ¿Lo veis? ¡Conocéis muchas más palabras de las que creéis!

¡Cuidado con los falsos amigos! Hay muchos entre las personas, pero ahora me estoy refiriendo a las palabras. Os acabo de contar que a veces los idiomas comparten palabras, pero cuidado, porque estas similitudes también pueden engañar, como en el caso de los falsos amigos. Si hay palabras que tienen sonidos muy parecidos y el mismo significado, también hay otras, entre varios idiomas, que suenan o se escriben igual pero tienen significados totalmente diferentes. Por ejemplo, si en Italia pedís un “phon” os darán un secador de pelo, no un teléfono. Otro ejemplo es la carta en español, que no significa “papel”, sino lo que sería en italiano “lettera”.

5 – Enlazar conocimientos

Una vez aprendáis una nueva palabra, podéis aprender expresiones que contengan esa palabra. Lo idea sería hacerlo con alguna expresión que sea diferente o que sepáis que vais a usar bastante. Así no solo recordaréis el significado original de la palabra, sino también de recordar una nueva expresión: en definitiva, ¡coge dos y paga una! Por ejemplo, acabáis de aprender el significado de la palabra “pane”. Bien, buscad las expresiones que contengan esta palabra y encontraréis: “buono come il pane” (bueno como el pan), que se usa para referirse a una persona amable, generosa, con buen corazón. Otro ejemplo: aprendéis la palabra “tram”, y entonces aprendéis también la expresión: “Attaccati al tram!”, que es una invitación a otra persona a valerse por sí mismos, es decir, a resolver solo un problema.

6 – Use it or lose it

Lo dicen los ingleses: si no las usas, acabarás por perderlas, así que: ¡úsalas! Utilizad mucho las palabras que acabáis de aprender. Este es un buen método para memorizar conceptos, porque así vuestro cerebro se acostumbrará a la palabra, de lo contrario, si pasa mucho tiempo desde la primera vez que la veis hasta el momento en que la queráis usar, será difícil incluso recordarla. Intentad ir repasándola durante el mismo día que la aprendéis. Y seguid haciéndolo los siguientes días. Después… ¡usadla!

Con estos consejos el léxico de la lengua que estéis estudiando os parecerá mucho menos terrorífico y más fácil de manejar, así que, ¿a qué esperáis? ¡Aprovechadlos y os acercaréis más a un buen nivel de conocimiento del idioma!

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