El italiano NO tiene SENTIDO: 4 cosas totalmente ilógicas en italiano

El italiano es un idioma preciosa, lo dice todo el mundo, muy musical y poética, pero también es verdad que tiene alguna que otra peculiaridad que a veces nos deja un poco pasmados y nos hace pensar que la gramática de esta lengua no tiene mucho sentido. ¿No es así? ¿Cuántas veces lo habéis pensado? ¡Veamos algunos de los aspectos más raros y sin sentido del italiano!

Las rarezas de la lengua italiana

El italiano se caracteriza por una gramática un poco complicada y un vocabulario rico y variado, que a menudo hace que al idioma le falte sentido y que sea imposible de aprender. A continuación, os hemos puesto una serie de ejemplos, a nivel de léxico y de gramática, con el propósito de aclarar ciertos aspectos para que no os equivoquéis ni confundáis.

Puede que no tengan sentido, ¡pero sí una explicación!

El léxico

  • Los geo-sinónimos.

Italia no es un país muy grande, pero esto no quita el hecho de que haya diferencias desde un punto de vista lingüístico entre las diversas regiones y dentro de las mismas. Estas no solo tienen que ver con los dialectos, que son muy difíciles de entender, sino el mismo vocabulario del italiano “estándar”. Por ejemplo, cannella es el concepto italiano que se refiere a la especia amarilla o marrón, pero si en la Toscana os piden “aprire la cannella” significa que tenéis que abrir el grifo. Otro ejemplo es la spazzatura (basura), que aunque es una palabra común en toda la península e islas cambia de nombre según el sitio donde nos encontremos: en Bolonia se habla de “rusco”, en la Toscanasudicio”, “monnezza” en Nápoles, ¡y muchos otros más! Otro aspecto que nos vincula a todos los italianos es el «marinare la scuola«, es decir, saltarse las clases, y se puede decir: “bucare” o “tagliare” en el Piamonte, “fare sega” en Roma, “fare forca” en Florencia, “fare filone” en Bari etc. Estos términos para indicar objetos y situaciones de la vida cotidiana cambian de zona en zona y es difícil aprenderlos todos, así que lo mejor es preguntar si algo no se entiende.

  • Las blasfemias.

Son una particularidad del italiano hablado y no, ¡no tienen sentido! Porque no existen en otras lenguas/culturas. ¿De qué se trata? Son insultos, ofensas contra Dios, santos y aspectos sagrados o religiosos. Muchos las confunden con las palabrotas, pero en realidad son dos cosas diferentes. De hecho, las palabrotas son palabras vulgares, ofensivas, obscenas, difamatorias, etc. Pero en general no implica la religión. Por este motivo, se consideran casi “aceptables”  en el italiano hablado e informal, sobre todo para darle más énfasis a lo que se dice. En cambio, las blasfemias hacen que vuestro lenguaje tenga muuuucho «color» y os las desaconsejamos en contextos formales o en los que no sabéis cómo podría reaccionar la persona que tenéis delante. En las blasfemias basta con conectar la divinidad a un animal, porque se da a entender que la divinidad tiene las características del animal y esto es ofensivo para muchos italianos, ya que la religión está muy arraigada en nuestra cultura, a pesar de que Italia es un país laico. Por eso no oiréis a muchas personas blasfemar en ambientes públicos o delante de niños.

La gramática

  • El verbo piacere y sus hermanos.

Para algunos el funcionamiento del verbo «piacere» puede ser un poco raro, ya que mientras en muchas lenguas con este verbo el sujeto gramatical y el sujeto lógico coinciden, por ejemplo, en inglés I like pasta, yo soy tanto el sujeto gramatical (I like) como el sujeto lógico a quien le gusta la pasta. En italiano Mi piace la pasta, en cambio, es el objeto lógico, la pasta, que me gusta a mi (sujeto lógico), de modo que la pasta es el sujeto gramatical. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el verbo “mancare” (I miss you, en inglés, PERO Mi manchi, en italiano, es decir, Tu manchi a me, aunque soy yo quien experimenta el sentimiento. Este vuelco con respecto a los otros idiomas puede crear confusión al principio, pero una vez se entiende la norma ya no tendréis más problemas.

  • Los plurales dobles.

Normalmente los sustantivos masculinos forman el plural sustituyendo la desinencia con -i y los femeninos con la desinencia en -e, pero esto no siempre es así. Por ejemplo, cuando se trata de las partes del cuerpo, como “braccio” o “dito” los plurales no son “bracci” o “diti”, sino “braccia” y “dita”. Esto se explica con los plurales dobles: estas palabras tienen un plural regular, es decir, “bracci” y “diti”, pero tienen un significado diferente del irregular en -a. De hecho, “braccia” es la palabra correcta para referirse a las extremidades superiores del cuerpo humano, mientras que “bracci” indica objetos o partes de objetos que sobresalen o se alargan a semejanza de un brazo (ej. los brazos de la grúa). Por lo tanto, no es un error utilizar una forma en lugar de otra, pero se tiene que poner atención a lo que se quiere decir.

Hablando de los plurales dobles, no olvidéis ver nuestro vídeo sobre este tema.

Aunque estas particularidades os creen un poco de confusión y pueden hacer que os desaniméis en vuestro aprendizaje del italiano, recordad que estos aspectos son los que hacen que la lengua sea especial y la hacen aún más interesante, y pese a que al principio os pueda parecer imposible encontrarle la lógica, después de ejercitaros podréis entenderla y llegar a un objetivo muy importante.

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