El origen de las SUPERSTICIONES más famosas y raras de ITALIA

Una de las característica de los italianos es que somos muy pero que muy supersticiosos y, aunque no lo queramos admitir, todos hemos pensado al menos una vez “entonces es verdad que esto da mala suerte” o, al contrario, “¡entonces es verdad que esto da suerte». En este artículo vamos a hablar de las supersticiones más difundidas en Italia, es decir, las convicciones arraigadas que nos llevan a adquirir (o a no adquirir) comportamientos concretos, para que nos den suerte y nos alejen de la mala suerte.


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Las creencias italianas más populares

Hay muchas supersticiones, y muchos de nosotros también tenemos muchas que son más personales: pienso, por ejemplo, en aquellas personas que, cada vez que tienen que hacer un examen en la escuela o en la universidad llevan siempre la misma ropa – una camiseta, unos calcetines o pantalones – o un accesorio en particular, una pulsera, un anillo o un collar.
Pero hay algunas supersticiones que cada uno de nosotros, nos guste o no, conoce y que seguramente respeta aun sin darse cuenta.

Abrir el paraguas en espacios cerrados

La superstición probablemente más difundida en nuestro país es precisamente esa en la que abrir el paraguas en un sitio cerrado es un presagio de mala suerte. Hay quien piensa que da muchos años de mala suerte y hay quien por lo contrario cree que solo trae la lluvia. De cualquier modo, si abrís un paraguas en un lugar cerrado, ¡no os extrañéis si todos os miran mal!

Poner un sombrero sobre la cama

Esta superstición no está tan difundida, o por lo menos no en todas las regiones italianas, pero especialmente en el sur, poner un sombrero sobre la cama es un mal augurio: de hecho, se dice que recuerda a los últimos ritos que el sacerdote realizaba cuando visitaba a alguien en su lecho de muerte.

Caminar por debajo de escaleras y andamios

Otro gesto que muchos de nosotros tendemos automáticamente a evitar es pasar por debajo de escaleras o andamios. Quién sabe, quizás solo sea señal de que no nos fiamos de la seguridad de las cosas que, por su naturaleza, podrían fácilmente caer. Notaréis por la calle que las personas rodearán un andamio que se encuentren por la calle o incluso cruzarán la calle con tal de no pasar por debajo.

Levantarse con el pie equivocado

La expresión “alzarsi col piede sbagliato” (levantarse con el pie equivocado) deriva precisamente de la superstición en la que poner primero el pie izquierdo al levantarse de la cama no es una buena forma de empezar el día. El lado izquierdo, de hecho, siempre va asociado al diablo, a la mala suerte y, en general, al mal. Por eso, cuando nos encontramos con alguien (o cuando nos intercambiamos la señal de paz en la iglesia) siempre nos damos la mano derecha y  nunca la izquierda. Tened en cuenta que hasta hace alguna década, cuando se les enseñaba a escribir a los niños, corregían a los zurdos obligándolos a escribir con la mano derecha. De hecho se decía que la izquierda era «la mano del demonio».

Las lentejas en Nochevieja

Si alguna vez habéis pasado el fin de año en Italia ya lo sabréis: durante la cena de San Silvestre, el 31 de diciembre, es prácticamente obligatorio comer lentejas: se dice que dan dinero y buena suerte, y normalmente nadie se echa atrás. No importa si son cocidas o si acompañan otra comida, lo importante es comerlas. A fin de cuentas, ¿para qué nos tenemos que arriesgar? ¡Y, además, las lentejas están muy buenas!

Barrer los pies

Si alguien está barriendo el suelo cerca de vosotros, tened mucho cuidado con que no os pasen la escoba por encima de los pies: ¡no os casaréis nunca! O por lo menos eso es lo que dicen las creencias. En definitiva, si veis a alguien barrer el suelo y no os queréis arriesgar a quedaros solteros de por vida, ¡mejor mantenerse lejos!

El brindis

¡Cuando en una mesa se brinda por algo, es totalmente necesario que TODOS participen en el brindis, y ay de ti si brindas con el vaso vacío! En general se brinda con bebidas alcohólicas como el vino o la cerveza, pero si os abstemios podéis brindar tranquilamente con un vaso de agua. Lo importante es hacer “cin cin” (chin chin), es decir, hacer que choquen vuestros vasos con el de los demás (mejor con todos los que estén, sin excluir a nadie). También está quien golpea un poco una o más veces el vaso sobre la mesa antes de beber – ¡ah, lo olvidaba! ¡Beber por lo menos un sorbo inmediatamente después del brindis es absolutamente necesario! Si no lo hacéis, preparaos para que os miren mal y preocupados. En fin, si brindáis con italianos prácticamente tenéis que llevaros con vosotros los apuntes. Pero solo será necesario hacerlo un par de veces y ya no necesitaréis ninguna guía: ¡será automático!

La sal

Una superstición muy napolitana, pero ya difundida por toda Italia, tiene que ver con la sal: derramar la sal es en efecto presagio de mucha mala suerte. Pero – si os sucede – no tengáis miedo: solo tenéis que recoger un pellizquito con los dedos y dejarlo detrás. De este modo, habréis disipado cualquier mala suerte. Para entender el motivo por el que justo la sal sea el protagonista de tantas atenciones, hay que volver a la época de la antigua Roma donde la sal se consideraba un auténtico producto de lujo, tanto que se usaba como método de pago para los soldados: ¡de aquí deriva la palabra “salario”, es decir, “stipendio”!

El ajo

Según una creencia muy difundida sobre todo en el sur de Italia, el ajo es un verdadero antídoto contra los vampiros. Además de sus muchas propiedades nutricionales, entre las cuales se encuentra su capacidad de disipar el resfriado, se dice que mantiene lejos a los vampiros. Por eso, no es raro encontrar ajo colgado fuera de las casas.

El espejo

Espero que no os haya pasado nunca, pero se dice que romper un espejo da siete años de mala suerte! Lamentablemente, en este caso, no hay modo de borrar la mala suerte. ¡Lo que está hecho, está hecho, y seguro que no servirá para nada recoger los trozos de cristal y dejarlos detrás!

El gato negro

Algunas supersticiones, tenemos que decirlo, son realmente de locos. Aun así, si un gato negro cruza la calle, con tal de no tentar a la suerte, tenemos que girar en seguida hacia la derecha o hacia la izquierda para no pasar la línea imaginaria creada por el pobre gato que, ajeno a todo, solo ha cruzado la calle. Esta particular creencia nace del hecho que en la Edad Media, los caballos se asustaban por los ojos amarillos de los gatos negros que, de noche, pasaban por la calle. De aquí viene la convicción de que los gatos estaban de alguna forma “cerca del demonio”. ¿Pero de verdad vale la pena alargar nuestro trayecto solo para evitar a un gato negro? En fin, ¡es vuestra elección!

“In bocca al lupo”

En Italia, para darle a alguien buena suerte, por muy raro que os parezca, se usa casi siempre la expresión “in bocca al lupo”, a la que se tiene que responder siempre “crepi il lupo”, sentencia la invalidez del augurio (según alguna norma no escrita, no me preguntéis el motivo). Sin embargo, hoy en día, es muy común escuchar una respuesta diversa, probablemente originada por la sensibilidad general en referente a los animales. Así que no os sorprendáis si a un “in bocca al lupo”, oís como respuesta “viva il lupo”.

 

En resumen, como ya habréis notado, hay muchas supersticiones y algunas son realmente extrañas. Quizás en la actualidad si todavía hay supersticiones que se respetan es porque ya estamos tan habituados a realizarlas que ni siquiera nos damos cuenta. Y vosotros, ¿conocéis otras supersticiones italianas? ¿En vuestro país, en cambio, qué supersticiones hay? Decidnos en los comentarios si algunas ya las conocíais o si practicáis alguna. Además, si os lo perdisteis, no os olvidéis de echarle un vistazo a nuestro artículo sobre la expresión IN BOCCA AL LUPO.

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